Lo que oyes, aunque algunos se estén resistiendo a ello, se consigue una mezcla perfecta, siempre y cuando se complemente el vino con el tipo de chocolate adecuado.

En primer lugar, el vino debe ser tan dulce (o incluso más) que el chocolate con el que lo vamos a acompañar. Sino, el sabor del vino resultará ácido o amargo. Además, hay que tener en cuenta que para conseguir un maridaje perfecto, el chocolate debe ser suave y elegante y los vino de poco cuerpo. Cuanto más fuerte sea el chocolate, se necesitarán vinos de mayor cuerpo.

Como regla general, el chocolate más oscuro se marida con el vino más oscuro. Es decir, los tintos son ideales para el chocolate más amargo y los blancos para los más dulces.

¿Conoces la historia de cómo el cacao llegó a ser chocolate?

http://www.sabormediterraneo.com/gastronomia/cacao_historia.htm