La madera del roble es la utilizada para la fabricación de barricas debido a sus características. Este material permite la cesión de los componentes tánicos, añade los aromas característicos y aporta el oxígeno necesario a través de sus poros.

Los tipos de roble que más se utilizan en la elaboración de las barricas son el roble francés y el americano, aunque se está comenzando a utilizar el español y el húngaro.

En primer lugar, el roble francés es el de más calidad, ya que presenta el grano más pequeño. Aporta al vino una gama aromática marcada por los matices especiados y vainilla.

En segundo lugar, el roble americano consigue mayor presencia en el vino envejecido con aromas más marcados. Aparte de los habituales aromas tostados, son destacables las reminiscencias a coco.

Cabe destacar que es el enólogo quien decide el tipo de roble que se empleará en función del tipo de vino que se vaya a envejecer y el resultado que se quiera conseguir.

La fabricación de los barriles, por otra parte, es un proceso curioso.