Un mito azteca cuenta que cuando el dios Quetzalcóatl bajó a la tierra para ofrecer a los hombres la agricultura, las ciencias y las artes, se casó con una preciosa princesa Tula. El dios, con el fin de celebrarlo, creó un paraíso de algodón de diferentes colores, aguas cristalinas y una flora de ensueño. Entre ella se encontraba el cacahuaquahitl o árbol del cacao. Este árbol era el alimento de los dioses, quienes quisieron vengarse de Quetzalcóatl por entregarlo a los hombres asesinando a su esposa.

El dios lloró sobre la tierra ensangrentada, donde creció el mejor árbol de cacao del mundo, suloró sobre la tierra donde habbres y asesinaron a su esposa. de Entre ella se encontraba el incesa” “cuyo fruto era amargo como el sufrimiento, fuerte como la virtud y rojo como la sangre de la princesa”.

La primera visión del cacao por los europeos fue durante el cuarto viaje de Cristobal Colón entre 1502 y 1504. El italiano abordó la embarcación de unos comerciantes mayas, con quienes intercambiaron algunos productos.

El hijo de Colón, Hernando, anotó en su Historia del Almirante que los mayas llevaban consigo unas “almendras” que “pareció que estimaban mucho, porque cuando fueron puestas en la nave las cosas que traían”, notó que, “cayéndose algunas de esas almendras, procuraban todos cogerlas, como si se les hubiera caído un ojo”. Esas almendras se trataban de los frutos del cacao.

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https://lanaveva.wordpress.com/2009/06/08/el-chocolate-regalo-de-los-dioses-aztecas-a-la-humanidad/